Ensenada impulsa el turismo científico en Baja California

A través de espacios naturales, centros de investigación y experiencias especializadas, Ensenada ha consolidado una propuesta turística que invita a descubrir Baja California.

Desde la ciencia, la conservación y la preservación de los ecosistemas, el destino acerca a residentes y visitantes a la riqueza y diversidad propia de la región.

Miguel Ángel Badiola Montaño, secretario de Turismo, destacó que el turismo científico representa una oportunidad para conocer el patrimonio natural del Estado.

Señaló que espacios como la Sierra San Pedro Mártir, los humedales o las áreas naturales protegidas recuerdan la responsabilidad que tienen los bajacalifornianos de preservar este patrimonio para que las próximas generaciones puedan disfrutarlo.

Uno de los íconos naturales de Baja California es La Bufadora, un géiser marino formado por la presión que ejercen las olas al ingresar a una cueva costera.

Además de las columnas de agua, que pueden superar los 30 metros de altura, el sitio permite comprender procesos relacionados con la geología de la península y la dinámica del océano Pacífico.

La experiencia se complementa con una amplia variedad de alimentos, un mirador para disfrutar la experiencia y el dinamismo propio del espacio.

El Estero de Punta Banda es uno de los ecosistemas costeros más importantes del noroeste de México y un laboratorio natural para la investigación oceanográfica.

En este espacio es posible observar aves, recorrer la laguna en kayak, participar en caminatas y conocer la importancia ecológica de los humedales para la conservación de numerosas especies.

A lo largo del camino hacia el Observatorio San Pedro Mártir existen diversos rincones donde es posible desde hospedarse y recorrer sus senderos, hasta contemplar uno de los cielos estrellados más impresionantes del mundo.

La zona permite realizar actividades relacionadas con la astrofotografía, el astroturismo, caminatas por rutas especializadas para la observación de flora y fauna.

Así como caminos recorridos por los pueblos indígenas nativos, entre otras actividades que comparten lo mejor del universo de forma responsable con el hábitat.

El destino atesora a la par espacios para disfrutar y reconocer las especies nativas y endémicas.

Áreas como el Bosque de las Attenuatas, la ruta a San Antonio de las Minas o el Cañón de Doña Petra son una gran oportunidad para descubrir un rostro colorido de Baja California.

Es importante que las visitas se realicen siguiendo las instrucciones del personal de la zona y las señaléticas instaladas en los espacios.

La finalidad es que cada visitante pueda disfrutar de las aves locales, los miradores al Pacífico mexicano y los paisajes boscosos, entre otros. 

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Redaccion
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