El poder de los nuevos poderosos

Las crisis políticas, el desgaste de la confianza ciudadana y la cercanía del proceso electoral de 2027 obligan a reflexionar sobre la forma en que se ejerce el poder y las consecuencias de gobernar entre la polémica y la falta de resultados.

El poder tiene una característica inevitable: termina por revelar quiénes somos realmente. Cuando se ejerce con humildad, fortalece instituciones; cuando se ejerce con soberbia, construye proyectos personales que, tarde o temprano, terminan por derrumbarse.

Baja California atraviesa uno de los momentos políticos más complejos de su historia reciente. Pocas veces un gobierno estatal había enfrentado una sucesión tan constante de polémicas, cuestionamientos públicos y filtraciones que han colocado al estado en el debate nacional por razones distintas al desarrollo económico, la seguridad o el bienestar de su población.

Los recientes audios atribuidos a la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda han abierto un nuevo episodio de incertidumbre. Más allá de las explicaciones ofrecidas por la mandataria, el costo político resulta evidente: cuando un gobierno dedica más tiempo a contener crisis que a comunicar resultados, inevitablemente se debilita la confianza ciudadana.

La historia recordará que Baja California eligió por primera vez a una mujer para gobernar el estado. Aquello representó una oportunidad histórica para demostrar que era posible ejercer el poder con una visión distinta, basada en la cercanía, la transparencia y los resultados. Sin embargo, esa oportunidad corre el riesgo de verse opacada por una permanente exposición mediática derivada de controversias que han erosionado la credibilidad institucional.

El problema ya no radica únicamente en un audio o en una polémica aislada. Es la

acumulación de acontecimientos la que alimenta una percepción de opacidad y distanciamiento entre quienes gobiernan y quienes depositaron su confianza en las

urnas. La legitimidad comienza a deteriorarse cuando la ciudadanía percibe que el poder está más ocupado en defenderse que en rendir cuentas.

Morena enfrenta un desafío importante rumbo a las elecciones de 2027. Todo gobierno experimenta desgaste; sin embargo, gobernar en medio de controversias acelera ese proceso. La confianza ciudadana no se hereda, no se impone ni se compra: se construye todos los días mediante resultados, transparencia y congruencia.

Quienes hoy ejercen el poder deberían recordar una de las grandes lecciones de la historia política mexicana: ningún gobierno es invencible. La arrogancia suele convertirse en el primer paso hacia la derrota, porque cuando el poder deja de escuchar a la sociedad, la sociedad termina retirándole su respaldo.

Baja California merece ser noticia por atraer inversiones, generar empleos, fortalecer la seguridad y mejorar la calidad de vida de sus familias, no por escándalos que deterioran la imagen del estado dentro y fuera del país.

Los nuevos poderosos harían bien en recordar que el poder no pertenece a quienes ocupan temporalmente un cargo público.

El verdadero poder reside en los ciudadanos, quienes con su voto lo otorgan… y con ese mismo voto pueden retirarlo.

El 2027 no será únicamente una elección más. Será el momento en que los bajacalifornianos evalúen si las promesas de transformación se tradujeron en resultados concretos o quedaron atrapadas entre la soberbia, las polémicas y el desgaste del ejercicio del poder.

Porque, al final, la historia no juzga los discursos. La historia juzga los resultados

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Redaccion
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