El Niño se está fortaleciendo rápidamente de cara al invierno 2026-2027 y el noroeste de México aparece entre las regiones donde podría aumentar la probabilidad de condiciones húmedas y de episodios asociados con tormentas invernales. Para Sonora y Baja California, sin embargo, la perspectiva todavía debe leerse como una señal estacional y no como un pronóstico de lluvia, nieve o frío extremo para fechas y municipios determinados.
El Climate Prediction Center de NOAA informó el 10 de septiembre que El Niño continúa intensificándose y calculó una probabilidad superior al 90% de que el evento sea muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte. En agosto, el índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía de +1.8 grados Celsius, uno de los indicadores utilizados para seguir la evolución del fenómeno.
En México, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y Conagua prevén el ingreso de 56 frentes fríos entre septiembre de 2026 y mayo de 2027, seis más que el promedio climatológico de 50 registrado para 1990-2020. Diciembre sería el mes con mayor número de sistemas, con nueve, seguido de noviembre y enero, con ocho cada uno.
El punto relevante para el noroeste no es únicamente la cantidad de frentes fríos. El SMN explicó que El Niño incrementa la probabilidad de condiciones húmedas y que, durante el invierno, algunas masas de aire frío provenientes de Canadá y Estados Unidos pueden encontrarse con suficiente humedad para desarrollar tormentas invernales, principalmente en el norte y noroeste del país.
El organismo también anticipa que diciembre podría registrar lluvias por arriba del promedio climatológico en el noroeste de México. Esa perspectiva coincide con el periodo en el que El Niño podría encontrarse cerca de su máxima intensidad.
Esto no significa que cada frente frío vaya a provocar lluvia ni que todos los sistemas alcancen Sonora o Baja California con la misma intensidad. Tampoco implica que un invierno con El Niño muy fuerte producirá automáticamente más nieve: NOAA advierte expresamente que la intensidad de El Niño no determina por sí sola la magnitud de sus impactos.
Para Sonora, la señal regional indica que será importante vigilar la interacción entre los frentes fríos, las corrientes en chorro y la humedad disponible conforme avance el otoño. Son precisamente esas combinaciones las que pueden generar episodios de lluvia, viento, descensos bruscos de temperatura y, en determinadas condiciones, nieve o aguanieve en zonas altas.
El estado ha experimentado anteriormente ese tipo de configuraciones. Durante enero de 2026, por ejemplo, una tormenta invernal combinada con un frente frío y aire de origen ártico generó lluvias y bajas temperaturas en distintas regiones de Sonora. Ese antecedente sirve para explicar el tipo de fenómeno, pero no constituye un pronóstico para el próximo invierno.
Desde marzo ya se advertía sobre la posibilidad de un fortalecimiento importante de El Niño para finales de 2026; la diferencia ahora es que el fenómeno ya está establecido y NOAA ha elevado considerablemente la confianza en que alcance una intensidad muy fuerte.
En Baja California, las autoridades estatales comenzaron a preparar protocolos para la temporada invernal mientras mantienen vigilancia sobre la evolución de El Niño. En julio, el Gobierno del Estado informó que el Consejo Estatal de Protección Civil analizaba escenarios meteorológicos y revisaba zonas urbanas e hidrológicas vulnerables, cauces y refugios temporales.
El seguimiento tiene especial importancia en una entidad donde las precipitaciones presentan un componente invernal más marcado que en gran parte del país. Conagua señala que Baja California es la excepción al patrón nacional en el que la mayor parte de las lluvias ocurre entre mayo y octubre, pues en ese estado las precipitaciones se concentran durante el invierno.
La principal limitación del escenario actual es temporal. Los pronósticos de El Niño y las perspectivas mensuales ayudan a identificar si una región tiene mayor o menor probabilidad de quedar por encima de sus condiciones climáticas habituales, pero no permiten determinar con meses de anticipación si lloverá un día concreto en Hermosillo, Nogales, Mexicali, Tijuana o Ensenada.
La intensidad real de cada episodio dependerá de la trayectoria de los frentes, de las masas de aire que los impulsen, de la posición de las corrientes en chorro y de la cantidad de humedad presente cuando cada sistema se acerque a la región.
Por ello, una posible temporada más activa no equivale a un invierno de lluvia continua, ni permite afirmar desde septiembre que habrá nevadas en puntos específicos. Esos detalles tendrán que establecerse mediante los pronósticos de corto plazo del SMN y los avisos de las coordinaciones estatales de Protección Civil conforme se aproxime cada sistema.





